Inició pues negando el permiso para que el empresario, Genaro Abreu siguiera manejando o controlando a su antojo-según lo confeso-el propio edil, y sin consenso del cabildo decidió dárselo a alguien, se dice que al regidor tercero, Salvador Hernández Castro quien lo negó hasta el último momento.
Y como resultado se dio el fracaso en la venta de boletos al palenque, al grado tal que se tuvieron que obsequiar los mismos a amigos, radioescuchas y lectores para así llenar el recinto, aunque sólo se vendieran apenas 50 boletos.
Algunas negociaciones que se encargaron de comercializar los boletos, reportaban que inclusive ni la presentación de la artista, Paquita La del Barrio puede llenar el lugar, lo que evidenció su fracaso en el negocio de representantes artísticos o palenqueros.
Theurel Cotero controló todo desde el momento mismo del nombramiento del patronato, cuya capacidad no está en duda, pero si la forma en que se han dejado que sus opiniones no se tomen en cuenta, como así lo confiesan algunos de sus miembros a Imagen & Política.
Sin embargo trasciende que al menos las cuatro figuras para representativas del patronato, ya tendrán su pago, uno de ellos apoyos de la autoridad y otro más un jugoso recurso por sus servicios que los llevó a descuidar sus empresas.
Su autonomía en “la fiesta de 100”, le permitió a Theurel que su cuñado Braulio Ledesma pudiera tener su resturante La perla negra en la zona VIP sin emitir pago alguno por el mismo, el cual debió cotizarse entre 10 y 15 mil pesos por no ser socio de la Canaco.
En el mismo hubo exceso de todo desde la venta indiscriminada de licor y otros desfiguros que se dieron en el mismo. No obstante, el comité organizador nunca se atrevió a decir porque el familiar del munícipe no había sido tasado como otros clientes.
Uno de ellos los taqueros a los cuales se les cobró la estratosférica suma de diez mil pesos por la semana de la fiesta del centenario, en tanto que a los socios del comercio los locales se les dejó hasta en cinco mil pesos.
Según estimaciones de más de 300 stands, en esta ocasión se pudieron comercializar bien con ingreso del recurso a las arcas apenas 100, en tanto que para llenar se regalaron, se hicieron obsequios a sus amigos, compadres o allegados.
La feria de 100 se convirtió más que un negocio redituable en uno de ganancia para dos o unos cuantos, entre ellos los empresarios neopanistas o neopriistas allegados que prestaron maquinaria para las reparaciones, con la promesa de pago por sus servicios a largo plazo.
Hubo políticos y funcionarios que en esta ocasión al amparo del poder, se convirtieron en empresarios por unos días, gracias al apoyo que recibieron de la autoridad. Theurel Cotero, se encargó de verificar –a escondidas- que ellos si cubrieran su pago.
En contra parte , el sindico Roberto Chagra Nacif llevó mano en el negocio, pues logró que más de una veintena de miembros de su asociación civil Por un Veracruz Mejor pudieran acogerse al programa de empleo temporal como taquilleros, guardias de seguridad, limpia pública, entre otros. Así pues la feria de 100 se convirtió en negocio de dos.
Continuará......................










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