Con respecto a nuestras autoridades estatales en próxima misiva te haré saber mis deseos en concreto, por ahora ocupa el espacio de esta con relación a lo que deseo del alcalde municipal.
Es de todos conocido el enorme derroche de recursos financieros destinados al túnel sumergido bajo las aguas del río Coatzacoalcos, una obra de primer mundo en el momento de su diseño, con un costo financiero operativo bastante accesible, pero como todo lo que toca el gobierno del PRIcolor, y más uno como el de la fidelidad, en que había que recortar los gastos e incrementar los presupuestos, a estas alturas es ya una obra obsoleta a la cual ya no hay que dedicarle mayor presupuesto ni atención; y que tales obras sólo son un pozo sin fondo donde los ciudadanos son a final de cuentas quienes aportan los recursos financieros, ya se contribuyendo o mediante el aplazamiento de obras de mayor necesidad social.
Cuando escribí un Estilo Personal de Enseñar el Cobre, no era mi intención atacar por sistema al alcalde de mi municipio, que es Coatzacoalcos; nunca he sido persona que ataque todo lo que huela a mal gobierno, se que somos humanos y podemos cometer errores, por eso los presentes que te solicité anteriormente, mesura en el gasto y cordura e inteligencia para obtener los recursos, porque me parece que desgraciadamente a nivel municipal no se conoce la existencia de leyes que protegen al ciudadano.
Por principio debo decir que el alcalde y su señora esposa gastan enormes cantidades en promoción de su imagen personal haciendo obras, que al margen de la calidad de las mismas (algunas solo de escenografía), es su deber hacerlas, puesto que para ello el pueblo les concedió un mandato, por tanto el difundir que están cumpliendo su deber no es ningún logro extraordinario.
No pretendo atacar sin fundamentos, sino lo que es visible a ojos de cualquiera y a través de los medios en que promueven su imagen; empezaremos por el suministro de agua potable, que se parece a las antiguas cajas de galletas que venían en presentación de un kilogramo, y ahora la gran mayoría viene en presentaciones apenas superiores a medio kilogramo, efecto comercial de que no se refleje en el bolsillo del consumidor los incrementos reales de precio. Así, a inicios de la presente administración el precio del agua potable por el consumo mínimo que ascendía a 20 metros cúbicos era de 87.60 mas impuesto, total que se redondeaba la cifra a 100 pesos, o sea que se pagaba la cantidad de 5 pesos por metro cúbico de agua.
Actualmente, después de incrementos tales como descarga de drenaje, donaciones varias, etc., el precio ha ascendido a la cantidad de 125 pesos incluidos impuestos y donaciones, pero el consumo se ha reducido a 15 metros cúbicos (misma técnica comercial de la caja de galletas) por lo cual pretenden hacernos creer que el incremento no ha sido mucho, pero los incrementos más la reducción del metraje nos da por simple operación aritmética que el metro cúbico de agua ahora tiene un costo real superior a los 8 pesos, lo que nos da un aumento real en pesos contantes y sonantes de más de un 60%.
El alcalde quizá piense que no pensamos, y busca recursos hasta debajo de las piedras, reviviendo un Reglamento de Panteones no aprobado conforme al proceso legislativo, sacado de la manga de otro alcalde con la misma visión y correligionario del mismo partido político. Quizá el alcalde no sabe el significado de perpetuidad y confunde impuestos con contribuciones, pero alguien en su equipo debería advertirle que no se pueden enajenar las cosas que no se encuentran en el comercio, y una tumba a perpetuidad es algo que ya salió de los bienes pertenecientes al estado y que los impuestos deben ser proporcionales, porque su famosa “regularización” de la perpetuidad no cuesta 680 pesos, cantidad que casi equivale al pago del impuesto predial en zonas de alta plusvalía en nuestra ciudad, y por supuesto, una tumba de 2.5 por 1.5 metros no puede ni debe pagar cantidad semejante, mucho menos compararse con los lotes de 12 x 30 metros que existen en el primer cuadro de la ciudad.
Quizá no conoce que existe el amparo contra leyes, y que es imposible jurídicamente darle a una propiedad un trato fiscal distinto de lo que ya se enajenó en otros términos. Quizá crea que la población pueda pensar que por esa cantidad es mejor no crearse problemas. Lo que no recuerda el alcalde, es que en el panteón Jardín hay 5 mil tumbas, de las cuales no tienen los libros desde su creación en 1981 hasta 1990, por lo tanto en muchas de sus 5 mil tumbas no se poseen registros de propietarios, por tanto no sabrán a quien cobrar.
Tampoco se pone a pensar que una persona quizá no haga mucho, pero que si se unen los propietarios de 15 a 20 tumbas, ya resulta más económico para ellos y lucrativo para cubrir los honorarios de un buen abogado para interponer la demanda de amparo correspondiente.
Quisiera poder saber como le harás para cumplir mi deseo, pero espero que para ti no existan los imposibles; ¡ah! y espero no salgas con la patraña esa de “inocente palomita que te dejaste engañar”
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