Esta historia que pareciera sacada de un cuento de terror ocurrió en la comunidad de Dos Arroyos (localizada cerca de los ejidos San Lorenzo y Felipe Ángeles) salió a la luz pública debido a que Lucero Gómez Mendoza, de 15 años de edad, se salió de su casa debido a que su padre la quería intercambiar por 40 borregos con el señor Teófilo Domínguez y se fue a la casa de su novio Tadei, ya que su padre Jonás la amenazó con matarla y ante el temor de que esto ocurriera, huyó.
Toda esta historia, sin embargo, fue investigada en un operativo conjunto entre entre la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI), el Ministerio Público del fuero común, la Agencia del Ministerio Especializada en Delitos Sexuales y contra la Familia, la Procuraduría de la Defensa del Menor y Seguridad Pública del Estado.
Su hijo, por
un tejón
La menor, quien acudió a la Procuraduría de la Defensa del Menor, narró que su padre Jonás, hace seis años, el 4 de noviembre del 2003, mató con arma de fuego a Sadrad Gómez Martínez, hermanito de la declarante que al morir tenía apenas 8 años de edad.
Relató que con su madre de nombre Delfina, andaba entre la vegetación serrana cuando de pronto escucharon un disparo y su padre exclamó que había matado a un tejón, sin embargo a los pocos minutos se percataron que el pequeño tenía un disparo en el pecho y yacía sin vida, víctimado por su propio padre Jonás.
Añadió que subieron a su hermano muerto a la lomita y su padre le advirtió que dijera que se había muerto al caerse del caballo ya que se había disparado con la escopeta, por lo tanto Delfina y Lucero obedecieron al ver el rostro fiero de su padre.
Al pequeño lo llevaron a sepultar al ejido San Lorenzo, esto en compañía de sus tíos Esteban, Ramiro y Paulino (este último ya es finado), dando fe de este “accidente” el entonces sub agente municipal, Vicente Díaz López y lo enterraron sin más trámites, ya que el asesino en todo momento argumentó que su hijo se había disparado por un accidente.
Estranguló
a su amasia
La menor declaró que a los dos años de ésto, su padre llevó a la casa a vivir a una mujer de nombre Hilda Ramos, de 30 años de edad, quien venía de Querétaro con dos niñas que ya había procreado con otra pareja, sin embargo Jonás las trataba mal y la mujer se fue huyendo de la casa con rumbo hacia la ciudad.
Pero Jonás averiguó donde se hospedaba la queretana y sus pequeñas y mandó a buscarla con su esposa Delfina, quien por mandato del marido retornó con Hilda, hasta la choza donde radicaban.
Solo que en lugar de una recepción amorosa, Jonás empezó a reprocharle que lo engañaba, por lo cual empezó a golpearla y la colgó de una cuerda, por lo que, aterrorizadas, Lucero y su madre Delfina vieron como Hilda se retorcía agónica hasta que se murió, por lo que su padre la enterró en una lomita con rumbo al ejido Felipe Ángeles (este asesinato ocurrió en el 2005).
Mató a Jonasa
de un golpe
Luego del trágico estrangulamiento, pasado el tiempo su hermana Margarita estaba dando a luz y ahí mismo se encontraba una menor de nueve meses, hija que procreo con la finada Hilda y que sólo llamaban por Jonasa y como la niña empezó a llorar, su papa se enojó fue entonces cuando agarró un palo y le pegó a la niña en la cabeza matándola del golpe.
Pero el asesino le dijo a ella (Lucero) que la llevara a dormir porque estaba "privada", por lo que sin más opción, cargó a la bebe y la llevó a dormir y que serían como a las cinco de la mañana cuando despertó y fue a ver a la niña y ya estaba bien fría y bien tiesa, sin signo de vida alguno.
En lo que parece un cuento de terror, la adolescente recuerda que al ver que ya estaba muerta la pequeña Jonasa entre su mamá Hilda y su papá Jonás, la fueron a enterrar debajo de una mata de chícharo, colocándole luego una cruz, la cual quitó su mamá llenando la tumba de desperdicio.
Como relato de
terror y locura
Sin embargo esto no había sido todo, ya que después de un año de la muerte de Hilda, este sujeto mató a Teresa de seis años de edad (hija de Hilda), a la cual ahogó cerca del arroyo enterrándola cerca del arroyo, esto por el temor de que esta algún día lo delatara.
Aunque de acuerdo a la versión de este homicida, él mató a la bebe a la cual decían Jonasa, aunque él dijo que su nombre era Rosa, y esta no tenía nueve meses, sino mes y medio de nacida la cual murió de diarrea y ante el temor de que lo delatara Hilda, quien había dejado de comer a raíz de la muerte de su hija, la enterró viva y declaró que también había sostenido una relación con la extinta.
Le engendró
a la entenada
Así mismo este asesino, manifestó tener dos hijas con su entenada de 21 años de edad, con las cuales procreo dos niñas las cuales tienen 3 y 2 años de edad y a decir de él mismo Dios lo ha perdonado, ya que se volvió religioso y al momento de su detención portaba una playera color rojo con la leyenda “Cristo me ha hecho libre”.
Cabe mencionar que en este operativo a cargo del sub procurador de justicia en la zona sur, Clemente Nagasaki Condado Escamilla, participaron el comandante regional de la AVI, Braulio Salvador Conde Rivas y Antonio Lobato Méndez, quienes acudieron al lugar a donde enterraron los cuerpos y con lujo de detalle el asesino declaró cómo mató a sus cuatro víctimas, de las cuales sólo una tuvo conocimiento el sub agente municipal del lugar Vicente Díaz López, quien a su vez cometió el error de no dar parte a las autoridades judiciales.










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