Policiaca (22 febrero).-El fiscal general de Honduras, Luis Rubí, anunció ayer que el incendio en la cárcel de Comayagua, cuyo saldo de víctimas se elevó a 359, fue accidental y no producto de la quema de un colchón intencionado o una pelea entre los reclusos.
Basándose en datos de los 25 forenses, nacionales y otros llegados de diferentes países, como México, Guatemala y Estados Unidos, presentó un primer informe en el que se señala que el incendio no fue provocado por el rocío de gasolina o por encender un colchón en llamas.
“Fue un acto meramente accidental y no inducido por mano criminal. Se descarta el producto de combustible o de otra sustancia inflamable”, afirmó Rubí, quien agregó que ninguna de las 277 autopsias practicadas hasta ayer reveló heridas de bala en las víctimas, lo que contraría versiones según las cuales guardias de la Granja Penal de Comayagua habrían disparado contra los reos durante el siniestro.
Dos mil grados. El fiscal señaló que todos los cuerpos autopsiados solo presentan evidencias de causas de muerte por asfixia y quemaduras de alto nivel debido al incendio.
Añadió que según los informes técnicos, el siniestro fue “de tanta intensidad, que en cinco a diez minutos prácticamente se produjo el desastre”.
La temperatura en la zona del penal afectada por las llamas llegó a estar por “arriba de los 2,000 grados” centígrados, destacó el alto funcionario judicial.