Coatzacoalcos pierde hasta 20% de sus manglares cada año por contaminación y tala
Con información de Osvaldo Antonio Sotelo
Cada año, el municipio pierde hasta un 20 por ciento de su superficie de manglar a causa de la deforestación, la contaminación por plásticos y microplásticos, así como otras actividades humanas que impactan directamente en estos ecosistemas costeros.
Así lo advirtió Francisco Javier De la Cruz Duhalt, comandante de la Asociación Mundial de Rescate Ambiental y Social, quien señaló que la situación es “grave y urgente”, pues se trata de una de las zonas de mayor importancia ambiental en el sur de Veracruz, cercana incluso a áreas consideradas núcleo de reserva de la biosfera.
En el marco del Día Mundial de los Manglares y Humedales, autoridades municipales, estudiantes, ambientalistas y pobladores participaron en una jornada de concientización y restauración en la congregación de Las Barrillas, donde se hizo un llamado a fortalecer la educación ambiental y la participación ciudadana.
De acuerdo con el activista, en Coatzacoalcos se han identificado tres tipos de mangle: rojo, negro y blanco. Además, en zonas cercanas como Pajapan se localiza el llamado botoncillo o “falso mangle”.
Estos ecosistemas no sólo se encuentran en Barrillas, sino también en la zona sur del municipio, en áreas cercanas al río que conecta con Coatzacoalcos II y donde convergen municipios como Minatitlán y Cosoleacaque.
En estos puntos, dijo, se ha detectado una presión constante por actividades antropogénicas.
“Estamos hablando de miles de hectáreas que están siendo impactadas. Hay tala por usos y costumbres, pero también contaminación y descargas que debemos frenar”, enfatizó.
Uno de los puntos centrales del mensaje fue la importancia del llamado “carbono azul”, término que hace referencia al carbono que capturan y almacenan los ecosistemas costeros como manglares, pastos marinos, dunas y arrecifes.
Los manglares funcionan como grandes reservorios naturales de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático.
Sin embargo, al ser degradados o talados, liberan ese carbono nuevamente a la atmósfera, agravando el problema ambiental.
“El ecosistema costero no sólo son los manglares; también incluyen dunas, pastos marinos y arrecifes. Todo está conectado y todo está siendo impactado”, explicó De la Cruz Duhalt.
Para revertir la tendencia, el representante de AMRAS señaló que es indispensable impulsar programas de reforestación, reforzar la educación ambiental y trabajar de manera coordinada entre sociedad civil, autoridades y sector privado.
Subrayó que la recuperación de un manglar no es inmediata: puede tardar entre 10 y 15 años en desarrollarse, y hasta 30 años para alcanzar una madurez considerable, especialmente en el caso del mangle negro.
“Lo más importante es sumarnos. Nosotros llevamos nueve años trabajando con pobladores, pero necesitamos que más personas se involucren. La autoridad está mostrando compromiso, pero la participación ciudadana es fundamental”, expresó.
La jornada realizada en Las Barrillas buscó no sólo restaurar una parte del ecosistema, sino también enviar un mensaje claro: la conservación de los manglares no es una opción, sino una necesidad para garantizar el equilibrio ambiental y el futuro de la región.