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“Ni perdón, ni olvido”: el ocaso político de Claudia Balderas Espinoza


Coatzacoalcos, Ver.— La escena fue simbólica. En los bajos del Palacio Municipal de Coatzacoalcos, la exsenadora Claudia Balderas Espinoza esperó durante horas a la hoy gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García. Para muchos, la imagen reflejó una dura lección política: el poder no es eterno.

Balderas, originaria de Villa Allende, llegó al Senado de la República impulsada por MORENA, tras participar en el proceso interno que la colocó como legisladora plurinominal. En sus inicios políticos trabajó en la Casa de Enlace de Nahle, ubicada sobre la avenida Ignacio de la Llave, donde —según versiones locales— recibió respaldo y oportunidades.

Sin embargo, ya en la llamada Cámara Alta, la entonces senadora tomó distancia del grupo que la impulsó y se integró al equipo político de Ricardo Monreal Ávila, coordinador parlamentario de MORENA en ese periodo. Posteriormente, dejó el partido para sumarse al PRI, encabezado a nivel nacional por Alejandro Moreno Cárdenas.

Su trayectoria estuvo marcada por cambios de bancada y polémicas que la colocaron en el centro del debate público. Hoy, alejada de los reflectores y sin el respaldo partidista que alguna vez tuvo, su presencia en actos públicos genera comentarios sobre la volatilidad del poder político.

Actores de la llamada Cuarta Transformación en municipios del sur de Veracruz —como Agua Dulce, Las Choapas, Nanchital, Minatitlán y Coatzacoalcos— observan el caso como un recordatorio de que las alianzas, la lealtad y la prudencia son claves en la vida pública.

La política, dicen en el sur, es un espejo: quien hoy ostenta poder, mañana puede enfrentar el olvido.

Fuente Municipio Sur 

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