Orgullo de Villa Allende pelea fuera del tatami por su familia y sus sueños
Con información de Osvaldo Antonio Sotelo
Manuel Alberto Cisneros de los Santos, conocido en el mundo del jiu-jitsu como “Lobox”, ha sido un ejemplo de fuerza, entrega y superación para toda la comunidad veracruzana.
Atleta paralímpico con discapacidad motriz originario de Villa Allende, ha llevado el nombre de su tierra a lo más alto en competencias nacionales e internacionales, pero hoy se encuentra también en la lucha por un sustento que le permita seguir adelante con su familia y con su carrera deportiva.
Desde que comenzó en la disciplina hace casi una década, Manuel ha superado toda barrera.
Ha conseguido múltiples medallas —incluyendo oros y platas, en torneos estatales, nacionales y panamericanos de jiu-jitsu, y ha representado a México en eventos globales.
En el World Championships de jiu-jitsu en Grecia obtuvo medallas, incluyendo un oro y una plata en categorías exigentes, demostrando que los límites están, ante todo, en la mente y no en el cuerpo.
Además, en los World Games 2025 celebrados en Chengdu, China, “Lobox” conquistó una medalla de bronce mundial en la modalidad de Defensa Personal Adaptada, un logro histórico para un atleta veracruzano que compite sin apoyos sólidos de instituciones deportivas.
A pesar de su impresionante palmarés —que incluye medallas en Panamericanos y otros torneos clasificatorios, Manuel ha tenido que enfrentar carencias económicas y falta de respaldo institucional, lo que incluso le impidió asistir al Campeonato Mundial de Jiu-Jitsu en Abu Dhabi en 2022 por falta de presupuesto.
Hoy, además de su carrera deportiva, se enfrenta a la dura realidad de buscar un empleo estable como persona con discapacidad, con la intención de generar ingresos que le permitan mantener a su familia y financiar sus próximos compromisos deportivos.
En días recientes, Cisneros de los Santos se acercó a las autoridades municipales para entregar documentación y gestionar apoyos laborales y económicos, con la esperanza de encontrar oportunidades que le ofrezcan un sustento digno.
Su meta es poder trabajar, aportar y seguir demostrando que la adversidad no puede detener a quienes luchan con el corazón.
Manuel ha mostrado su lado más humano y resiliente, pues actualmente es comerciante de productos artesanales junto a su pareja, incursiona también en el mundo de la repostería, vendiendo postres, bolis y productos hechos con dedicación, mientras sigue entrenando para sus retos deportivos.
Su historia ha conmovido a muchos, pues encarna el espíritu de quienes no se rinden aunque el camino sea difícil.
Para este destacado atleta veracruzano no se trata solo de pedir apoyo, sino de trabajar día a día para que la comunidad vea que con esfuerzo y disciplina se puede salir adelante, dentro y fuera del tatami.
