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Hugo Sánchez y su documental 'Gol y la Gloria'


 Aunque su condición de semidiós del fútbol a veces lo apartó, Hugo Sánchez, el más grande jugador de México, confiesa que jamás vivió en soledad porque fue arropado por quienes lo quisieron.


"Jamás me he sentido solo. El fútbol ha sido mi mejor compañía aparte de mi familia, mis hermanos, mis padres, mi esposa y mis hijos. Me sentí motivado y apoyado por ellos. En el fútbol jugamos 11; fueron mi familia también", confiesa en entrevista a Efe.

Ganador de cinco premios Pichichi por ser el mejor anotador de la liga de España cinco veces entre 1984 y 1990, símbolo del Real Madrid, al que llegó después de militar en el Atlético de Madrid, club que lo llevó a España, Hugo marcó un antes y un después en el balompié mexicano.

En un estudio claroscuro que destaca más su luminosa presencia, el delantero retirado recibe a Efe, a pocas horas del estreno de "Hugo, el gol y la gloria", un documental sobre su vida que se verá en más de 200 países.

Acepta que gozó de buenos genes para jugar, pero la explicación de su gran carrera tuvo que ver también con la educación recibida y con su mentalidad ganadora.

"Fue una combinación, los genes deportivos de mis padres, los hermanos, mi entorno. En la familia me enseñaron la educación, los valores y la mentalidad. Mi padre me impulsaba a ser el mejor en todo, mejor hijo, mejor futbolista, mejor dentista, mejor entrenador, mejor novio, mejor esposo, mejor abuelo", confiesa.

Las luces del estudio iluminan su rostro de patriarca. Como si lo conociera, trata al entrevistado por su nombre y contesta pausado. A los 64 años parece sentirse por encima del bien y el mal.

"Mi mentalidad me ayudó en todas mis facetas y en lo futbolístico, con el empujón de mi padre, quien presumió que iba a ser el mejor futbolista de México, cuando yo tenía seis o siete años. Esta película me sirve para dejar un legado a generaciones que no me vieron jugar, un legado para los jóvenes, de que se pueden alcanzar los sueños", explica.

El documental del realizador Francisco Javier Padilla recrea momentos cumbres de la carrera de Hugo. En él, numerosos iconos del fútbol mundial y de la vida de México filosofan sobre el goleador. Cristiano Ronaldo dice que de dupla con Hugo hubiera hecho muchos goles y Michel, su compañero en el Madrid, elogia su talento.

"Hugo no era lógico", dice Michel, uno de los miembros de la "Quinta del Buitre", apodada así por el apodo a Emilio Butragueño, quien igual se rinde ante los encantos del mexicano.

En la pantalla Hugo, el casi Dios aparece como hombre y llora al relatar la muerte de su hijo. Otro protagonista también es incapaz de detener las lágrimas frente a la cámara, el entrenador Miguel Mejía Barón, al confesar que ya no es amigo de Hugo, mientras el argentino Ricardo La Volpe, uno de los principales críticos del "Pichichi" lo califica de grande.

-¿Se tomaría un café con Mejía Barón y con La Volpe?

- No soy rencoroso. Me da gusto y agradezco que han colaborado con el documental; han contribuido y si lo han hecho es porque tampoco son rencorosos. Tuve piques deportivos con La Volpe o Mejía Barón, que era uno de mis mejores amigos; hay acercamiento con Don Miguel y con La Volpe no tanto, pero no tengo ningún problema.

Es un dentista que nadie recuerda en un consultorio, sino por su instinto depredador en el área, con una prodigiosa pierna izquierda y una elasticidad de gato con la que anotó 38 goles de primer toque para ganar su quinto Pichichi con el Madrid y ejecutó numerosas chilenas, recordadas como obra de arte.

En la película el escritor Juan Villoro recuerda que en México los triunfadores se alejan de la tribu y Hugo, quien convirtió las oportunidades en resultados, fue el ganador por excelencia. Por momentos el documental lo pinta como solitario, pero el futbolista no da su brazo a torcer: "Solo nunca me sentí", insiste.

Sin una preparación previa, solo con su carisma, el delantero Cuahtémoc Blanco llegó al puesto de Gobernador del Estado de Morelos. En México muchos creen que si eso pasó con Blanco, de haber sido menos sísmico, Hugo hubiera llegado a presidente del país.

"La invitación a la política me llegó varias veces, pero lo mío es el deporte, el fútbol", confiesa.

"Hugo, el gol y la gloria", se refiere al deportista que se quedaba a entrenar después de la práctica y retrata al ser humano, que muchos años después parece estar más interesado en ser un abuelo buen contador de cuentos que en cobrar facturas a los enemigos.

"Ahí me doy a conocer más como persona, como ser humano", acepta.

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